René Diekstra
“ Las emociones son la esencia, el núcleo sobre el que se construyen las relaciones y se toman las decisiones.“
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Aprender a percibir y gestionar las propias emociones, parece tarea sencilla a primera vista, sin embargo, no lo es tanto, como tampoco lo es, que sepamos identificarlas, gestionarlas o que seamos capaces de tomar las decisiones pertinentes en función de lo que sentimos, y de la "realidad que tenemos".
La empatía, y en general, las habilidades sociales, es algo que se nos reclama a los y las trabajadoras como parte de los muchos requisitos para optar a un puesto de trabajo... Y es que son importantes, pero yo me pregunto, si realmente desde la educación, concedemos tiempo a trabajarlas como los contenidos de matemáticas, lengua, ciencias... Hablamos de la transversalidad para trabajar estas competencias emocionales, pero a veces esa misma "transversalidad" resulta difusa; el tiempo pasa, y a medida que se va avanzando en los niveles educativos, se presupone que ya han sido "conseguidas" con anterioridad ciertas aptitudes personales y sociales, bien, desde niveles educativos previos,bien, desde la educación familiar.
No es objeto de este post hablar de cómo podemos trabajarlas desde la tierna infancia, en casa, como primeros/as educadores/as, en la escuela como agente educador, en la sociedad... En esta entrada, me parece importante resaltar el valor que tiene la educación emocional, a lo largo de nuestra vida. Siempre estamos aprendiendo, siempre hay algo que superar, que aprender, que enseñar en torno a la gestión de las emociones...
Desde la formación para el empleo, donde muchos/as trabajadores/as en situación de desempleo, se sienten, nerviosos/as, ansiosos, tristes por la pérdida de empleo, expectantes por lo que vendrá, inseguros/as por la misma situación por la que atraviesan, considero vital trabajar habilidades para gestionar estas emociones que emergen en "situaciones de crisis" y que sin quererlo, están condicionando todo el proceso de aprendizaje.
Favorecer el autoconocimiento, la autorrregulación para manejar los propios estados anímicos, los impulsos y recursos no es menos importante que dominar el contenido teórico... Creo que formarnos como docentes en este área tan importante, para inclusive nuestra propia vida personal, redundará positivamente en nuestra labor orientadora dentro del aula...
¿Vosotr@s como lo véis?
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